jueves, 5 de febrero de 2015

Pobres días



Habrá que acomodarse a la indigencia
de las horas sin pulso,
desvaídas,
que ahora han llegado, parece que a quedarse .

Al cotidiano drama ,decadente y raquítico,
con el que degustamos sorbo a sorbo
esa agonía lenta y silenciosa
de ir muriendo a plazos,

¿ Castigo?
¿dolorosa redención?...
Ni siquiera parece la venganza
de cierto dios mezquino y algo triste
que a veces nos devuelven los espejos,
de rostro casi humano

Es solo que hoy es hoy...
Y es lo que toca.

Y , luego,
que los días de los pobres
-no puedo hablar por boca de los ricos-
devienen casi siempre en pobres días.