jueves, 5 de febrero de 2015

La vida en blues



Las lágrimas que esperan ser lloradas
no ha de saciar jamás la sed del diablo


Nunca quedan en más
que en penosas anécdotas comunes
de las tribulaciones cotidianas.

Cuando la piel es dolor,
cuando la carne es dolor
cuando la sangre es dolor
sin tregua.

Cuando es dolor esa amena polilla
que carcome tus vísceras,
que amedrenta tus huesos.
y se vuelve presencia omnipresente
que medula y modula,
tu existencia y su grito.

Cuando no quedan ojos que ofrecer
a los cuervos ansiosos,
cuando no quedan pies
que aplaquen el fervor de las ortigas,
cuando si quedan manos que se agarren ,
ya no hay clavos ardiendo…

Cuando ya son todas más una las vueltas de las tuercas
que te atenazan,
entonces,
lo sé,
ha llegado la hora
de mirar a otro lado y simular
que, ya que en lo esencial me desconozco,
me soy desconocida.

¿ Veis?....
Soy aquella de allí.
La figura imprecisa
que en la acuarela triste que en la noche
dibujan los pinceles de la lluvia
se va difuminando .

Mientras silba despacio entre dientes un blues.