lunes, 13 de marzo de 2017

Libros



Sabes que están ahí, siempre esperando
solamente por ti.

Saben que no son nada
si tú no te decides
a cogerlos, abrirlos,
a entregarles
un poco de tu tiempo.

Tienes donde elegir,
los hay de amor
-los que prefieren las adolescentes-.
biográficos,
de miedo , realistas
o de ciencia ficción,
de poesía,
de historia, de misterio.

Todos pueden hacer que te estremezcas
en pleno mes de agosto,
o en mitad del invierno te acalores,
que sientas la emoción de descubrir
tierras desconocidas,
o que te reencuentres
con las viejas costumbres,
hasta algunos consiguen por sorpresa
que tu propio perfil bien dibujado
reconozcas en ellos.

Todos tienen la sana pretensión
atraparte en sus redes de palabras,
que no puedas
dejar que pase un día
sin volver otra vez a penetrar
a través de sus páginas
en un lúdico espacio de sueños y aventuras.

Aspiran todos
a dejarnos su impronta,
su señal,
una idea, una duda ,un sentimiento
alguna reflexión ,
o acaso una enseñanza
y así poquito a poco ir desbastando
esta piedra granítica que somos,
llegar a modelar
esa estatua magnífica
que con seguridad palpita dentro.

Libros ,
nunca te olvides
de esos callados, fieles
sabios ,
amables,
gratos ,
pacientes compañeros.

Porque si es verdad
que cada uno de nosotros somos
aquello que vivimos,
tampoco es menos cierto que también,
al  menos de algún modo,
somos lo que leemos.