lunes, 13 de marzo de 2017

Casi



Imposibles
-o casi-
proyectos de persona
con torcidos renglones delinea el destino.

A nosotros nos toca malograrlos.
-O no...-

Yo ,desde siempre,
me he entregado a cumplir , perseverante,
su encomienda fortuita
y casi lo he logrado.

Casi
he tenido en la punta de la lengua
la palabra precisa.

La sutil y punzante,
la aplicada
la que horada y expurga
nuestras contradicciones
la que hiere y define
y llama por su nombre aquello que nos duele ,
la que arrulla y amansa
y nos consuela...

...la que nos quiere sabios y no se rinde nunca
hasta que no desvela las frágiles verdades
del alma de las cosas.

Casi he sido poeta.

Casi
he sentido en la punta de los dedos
el tacto de la vida,
su lado más sedoso y más risueño,
aquel que alcanza
a opacar el runrún con que se anuncian
como una omnipresencia poderosa
las ruindades del frío,
a crear la ilusión de que es posible
el continuar indefinidamente
coleccionando alegres primaveras.

Casi he sido feliz.

Casi he vivido.

He consumido las siete octavas partes
de mi tiempo y mi empuje .

Ya casi he muerto.

Hoy toca lo que toca...
Estoy en ello.

Ahora me consagro
a matarme a poquitos.

A malgastar los cuatro o cinco instantes
sin duelo que me quedan
en disfrutar  del aire .

En respirar sin límites,
apasionadamente,
confiándome a su dulce consunción amorosa ,
mientras me quede aliento.


Sé que esto no es algo
que se pueda dejar también a medias.