lunes, 20 de marzo de 2017

Mares adentro


Yo también amo el mar. Suelo quedarme 
absorta contemplado como riela
la Luna en su oleaje y se revela
nana de luz que acierta a sosegarme.

Cuántas veces quisiera transformarme
en gaviota feliz que sobrevuela
libre su inmensidad, o tras la estela
que dibuja un delfín aventurarme.

O ser vientre de nácar de una fina
caracola , cantar secretamente
una añil melodía submarina.

Mi destino es el mar. Voy al encuentro
del inquietante océano silente,
aún por descubrir, que ruge dentro.