jueves, 23 de marzo de 2017

Soliloquios adentro


Ya no sé qué decir...
¿ de qué más puedo hablar ...?

Después de haber contado
la decepción, la rabia, la impotencia,
el duelo, la tristeza,la amargura
el total y absoluto
desvalimiento,

Después de haber cantado
-por si es verdad aquello de que espanta la pena-
lo que no se escribió en los pentagramas
hasta quedarse afónico,
mi jilguero cautivo ya no tiene más notas
que liberar al viento.

¿Ahora ,
qué más puedo sentir
para que pulse y rasgue sin herirlas
las cuerdas de su voz ?

Qué púa sin rebajes
puede llegar a ser la indiferencia abúlica.

Con qué pasión se hunde
hasta la misma médula del alma
donde nace el dolor que se nos vuelve
destello en la palabra y temblor en el labio.

De puertas para afuera
habrá que darle un tiempo
a la mudez discreta y sanadora

Y dejar que la vida
complete entre silencios su crónica sin lustres.

Melodrama en pantuflas
ferozmente gratuito.

Que lo cuente, si quiere
soliloquios adentro.