jueves, 23 de marzo de 2017

Voz de milana


Yo tengo desde siempre guardado en el almario,
la voz de una milana,
que solo entrego al aire cuando me da la gana
el pregonarme pluma de sueño libertario.

Se sonrojan las tórtolas de ver cómo profana
el cielo cuando busca en cada campanario
un milano corsario
que codicie su canto de gracia gavilana.

Aquel que se lo apropie, después que no se extrañe
si tintinean risas en su coloratura
o cruje la amargura.

O de que la mirada de pronto se le empañe
porque aunque a él lo engañe,
mejor que nadie sabe que es carne de clausura