lunes, 10 de abril de 2017

Autorretrato en sepia ( Versera a mi pesar)

Los pies en la cabeza.
Y viceversa.

Así no hay quien consiga
organizar su agenda de a diario.

Y todavía menos cuando intenta
 el alocado, iluso y pertinaz
corazón desnortado ,entrometerse
y ser protagonista en todas partes.

Tampoco es ésta
manera idónea de publicitarse
en este zoco de la vanidad.
¿ Ni para qué ? Si no quiero venderme.
Es más ,
¿para qué voy a andar desgañitándome
pregonando excelencias a destajo
si nadie va a comprarme?

Pudiera,
de quererlo,
y puesto que me soy desconocida,
inventarme:
Patinadora que en el farragoso
filo acerado de la madrugada
dibuja sus piruetas y caprichos
y hasta deja huella;
conquistadora
de la incondicional fidelidad de gatos vagabundos;
rastreadora en todas las miradas
de estrellas fugaces;
contrabandista de ajenos suspiros;
equilibrista que en la cuerda floja
hace con sonrisas juegos malabares;
competidora por hacerse dueña
del amor del mar
con las gaviotas y los alcatraces,
venus de espuma de besos de lava,
mujer fatal, de ojos de azabache y melena endrina,
de mente abierta,
de reflejo rápido,
de verbo fácil....

Total,
todo es cuestión
de cargar los pinceles y las tintas.

Podría,
de quererlo así, engañaros,
pero¿ acaso sabría yo engañarme?

A ratos
- lustro arriba o abajo-
bien que me gustaría...

Y es que me intuyo
una más entre tantas.
Ni demasiado guapa ni demasiado lista,
ni carne ni pescado,
ni demonio ni ángel.
Un tratado exhaustivo de la mediocridad.
Enciclopedia andante de lo obvio,
grandioso y único
compendio exacto y a tamaño real
de lo insignificante.

Versera a mi pesar y, aunque me pese,
sincera hasta rozar con lo sangrante.

Mires por donde mires,
siete palmos escasos de lesa humanidad
amenazando siempre desbordarse.

Que en la estación de dudas y diluvios
halla conformidad
y que busca a extramuros de sí misma
en cada esquina oscura
de todos los perdidos andurriales
de este perro mundo
soledades tendidas
para olvidar su propia soledad
y regalarse.

Esto es lo que hay.
No hay más cera en la vela que la que arde.

Ya veis,
me pinto en bastos.
Tal y cómo me veo.

Si hay alguien que me quiera
así habrá de tomarme.