sábado, 15 de julio de 2017

En cabeza ajena


Si me lo hubiesen dicho hace cincuenta años...
cuando en el corazón guardaba todavía
sin estrenar el fuego y fresca la utopía
de que para vivir me sobraban redaños.

Si me hubieran contado con cuanta alevosía
se pertrecha la vida de obsequiosos engaños
con tal de someterte a su sarta de daños,
nunca hubiera creído su extensa galería.

O quizás sí que hubo quién pretendió advertirme
de lo que me esperaba e intentó persuadirme
de que hasta al mismo aire pusiese en cuarentena.

Pero no hay peor sordo que el que tapia su oído
con vanas ilusiones y como es sabido
nunca nadie escarmienta sobre en cabeza ajena.