sábado, 6 de mayo de 2017

Huídas


El caso es siempre huir hacia adelante.
La basta al aprensivo una aspirina,
el desahuciado busca su morfina
y su pastilla azul el viejo amante.

Tanto montan la causa y el talante.
Sirve para triunfar la dopamina,
en la fama olfateas cocaína,
para la pena el llanto ya es bastante.

Como aquel que se hace una sangría
para purgar sus más negros humores,
cuando el rencor estanco lo envenena.

Nocturnamente y con alevosía
con palabras aveno resquemores
y la angustia del pecho se serena.

Al dolor no renuncio porque suele
avisar que está vivo lo que duele.