martes, 13 de enero de 2015

Gorrión entre palomas


Abrir los ojos, degustar lo insólito,

la tarde alrededor hecha paloma

dispuesta a merendar paz de su mano,

a prestarle sus plumas.


En medio de la plaza

hay un pájaro más y él no lo sabe,

un niño al que le crecen,

por momentos,

las alas    ,

ese impulso
  
vital  e incontenible de adueñarse

 de todos los  espacios.


¿ Quién, decid

-en base a qué inquietud, qué travesura-

será el primero en levantar el vuelo?


Que el instante sea breve

es la excusa feliz para el poema.


Durará lo que dure,

la distancia

que separa el motín del desconcierto.


Puede olerse el presagio,

! Cómo desea el aire hacerse añicos

de tanta algarabía!


Y aventar hacia el cielo los residuos

que nos quedan aún en la mirada

 de aquella inocencia.