domingo, 11 de enero de 2015

Justicia a la pata coja



Que esté desequilibrada

tu balanza, tu ceguera,

se te perdona, a cualquiera

le pasa y no pasa nada.

 

Pero el que andes, Justicia,

torpe, lenta, a pata coja

eso sí nos acongoja,

que entonces llega la picia.

 

Cualquier defensor lo sabe,

mejor hincharse a robar,

puede que antes de acabar

la instrucción, el mundo acabe.

 

Un sumario de un millón

de folios ¿ Quién lo maneja?

Quedará la causa añeja

y olvidada en un rincón

 

Y así, mientras que se escribe

tanto como hay que escribir,

al final suele ocurrir

el que el asunto prescribe.

 

Y el acusado contento

se marcha,del pastizal

disfruta y del personal

se ríe contando un cuento.

 

¿No dice que sus millones

obtuvo en la lotería…?

¿ A qué santo le pondría

el perejil?! Qué cojones!

 

Luego está la inconsecuencia

que resulta más sangrante

! No va por ahí el mangante

presumiendo de inocencia!