martes, 28 de marzo de 2017

En pan nuestro de cada día


Tu beso,qué divino disparate!,
me promete la dicha de aquel trono
a la diestra de ti, que no ambiciono,
con tal que me arrebate.

Yo nunca me abandono,
me gusta más el traje de combate,
siempre algún gesto queda que retrate
tu iconografía del encono.

También podría hacerlo,irte ofertando
lo que ves a tus pies, cieno y abismo,
si postrado me rindes pleitesía.

Y luego irte amargando,
en una  gran pirueta de cinismo,
el mendrugo de pan de cada día