sábado, 1 de abril de 2017

Señuelo azul


Un pedazo de cielo,
una escasa cuadrícula recortada en lo alto
por donde entra la luz
es todo lo que tengo para darle color
al espacio vital en que paso mis horas,
y voy languideciendo
atrapada en los brazos de la melancolía.

¿Quién podría apartar
la mirada carente de horizontes
de su señuelo azul?

Y más desde aquel día, feliz en la memoria,
en el que descubrí sobre el celaje
la nube en la que un pájaro de pluma temblorosa
caligrafió tu nombre.
Un exiguo paisaje de alegría
en mi retiro inhóspito dibujó su presencia.

*****

Yo sé que son pañuelos rebosantes de adioses
esas viajeras blancas,
que les prestan los vientos las alas que precisan
para cruzar el mundo
en busca de otras tierras a las que bendecir ,
que deben entregarse,
peregrinas en pos de lo fecundo
al acto compasivo  de sembrar de fe viva
la cal de los desiertos
con su sombra benéfica precursora de lluvias.

Y también sé de sobra
que las nubes no vuelven atrás sobre sus pasos
y la dicha que fue raramente regresa.

Pero aun así me miento .

Me digo que algún año....
que si el solano quiere...
que si alguna cometa danzarina,
maestra del enredo, la seduce
y la trae amarrada a su cintura...

O cambia el magnetismo...

O la Luna colapsa.

O de la devoción con que un instante
alguien supo mirarla
se acuerda....

*****

Hoy solo tengo ojos
para ese retazo que hay en mi pared
por el que aún se cuela un poco de esperanza.

que rehenes del tiempo, a mi pesar,
se me irán desgastando,
el brillo y la confianza en las pupilas

Que solo tendré lágrimas para oficiar a solas
el decadente rito de la ausencia.