sábado, 1 de abril de 2017

Ranpuzel (Desde mi torreón)


Sé que vivo en un mundo
atestado de alcázares.

Yo también tengo muchas cicatrices
´
Y entiendo que se forje
cada quien un blindaje a su manera,
exudando excrecencias resabiadas
 allí donde con furia
se encarnizó la vida.

Lo extraño hubiese sido
renunciar a emplearlas,
dejar a la merced de sus antojos
nuestra debilidad a la intemperie.

Lo erizado
no es algo que me choque.

Ni lo indómito,
lo escéptico, lo arisco,
lo duro,
lo sombrío.

Pero sí me sorprende
esa pizca de albura,
ese breve destello
que brota desde el centro del enigma.

Que todavía alguien
busque un claro de Luna
para escuchar cantar a las cigarras
mientras distrae insomnios

Y que escriba el poema
que  susurra el torrente de  su sangre
bajo cualquier excusa,
aunque sea mi nombre.

De alcazaba a fortín;
Sería tan bonito que aún
quedase algún romántico...

Aunque  poco le sirva
a la que se ha cortado hace ya tiempo
definitivamente la coleta.