lunes, 27 de marzo de 2017

Culinaria



No sé por qué mi musa
siente debilidad por la cocina
y me inspira un haikú ,canela fina,
poniendo el flan que hago como excusa

La ensaladilla rusa
al oído un romance me abocina
y al guisar pepitoria de gallina
me dicta un madrigal su cancamusa.

Pelando una patata
para tortilla ,ya se me arrebata
y enjareta un soneto que estremece.

Después , ante el rimero
de platos sucios, se le ve el plumero
y el fado que improvisa es que enternece.

Y si ante el negro culo de la olla
me arranca una elegía y se humedece
mi mirada...culpad a la cebolla ...