jueves, 8 de febrero de 2018

Airosa



La falda te menea
el aire y se esclaviza al arquitrabe
de tus muslos de mármol sin que acabe
la caricia en que tanto se recrea.

Pierde el aliento luego por la suave
tentación de tu vientre, curiosea
por tus senos de mirto y azalea
donde la dicha cabe.

Después en las almenas
de tus hombros reposa. Rezagado,
tortolilla ,indecisa de su vuelo.

Y entiende ,cuando alcanza las serenas
cumbres de tus mejillas, que ha llegado
feliz,por fin al cielo.

Luego, un respiro
en tus labios se toma y extasiado
se hace suspiro.