martes, 6 de febrero de 2018

Notas de amizcle ( Justificación)



Estoy mirando y solo veo música.

Es música la luz que me despierta
y me hace levantarme
y me impulsa a vivir como si fuera
el día lo que es: ese regalo
que el que ha vivido mucho tanto aprecia.

Y es música el sosiego sin fisuras
que hace que me duerma
 en brazos de los rítmicos runrunes de la noche
tranquila como un niño
y es pura y dulce música el paisaje
sin resabios ni aristas con que sueña
mi corazón en paz.

Estoy pensando
y todo es melodía en mi cabeza,
un gran caleidoscopio musical
en donde toman forma las ideas
haciendo un maridaje
de magia y raciocinio,
en una delicada
y lúdica armonía,
de silencios , matices y cadencias
mostrando que es posible lo improbable,
que no existe poética
más impecable ,hermosa y sensitiva
que la que se concreta en un teorema
que vive y se alimenta de los pulsos
de negras y redondas
de blancas y de tímidas corcheas.


Estoy sintiendo
y toda conmoción
del sentimiento que me zarandea
acaba por volverse un latido en la sangre ,
una palpitación que forcejea
por ser un cosquilleo urticante en los labios,
hasta que de improviso canturrea
lo que le dicta la coloratura
de su naturaleza.

En un bolero
el adiós y el olvido.
la nostalgia en un fado,
el amor envolviendo una balada ,
 en un tango el despecho,
la alegría
en una sinfonía pregonera.

Palpo ,
huelo ,
percibo
como notas de amizcle que penetran
al fondo de mi alma , sorprendiendo
su condición ingenua.

Demostrando
que la vida no es tan mala pécora
como a ratos parece,
que a veces nos malcría
y hasta se desnuda    y muestra ante nosotros
a través de la música
su verdad más espléndida.

Redimiéndose
de ser tan doloroso desatino
en esos armoniosos , intensos e impagables
instantes de belleza.