sábado, 29 de abril de 2017

Arrebato


Hoy vengo como ardida.
Y ni me siento brasa
ni en cenizas me duelo.

Solo puedo encontrarme conmigo consumiéndome
en el centro incoloro
donde el fuego no quema.

Traigo sobre la carne la pasión que de siempre
nos hace insensatez incombustible.

Comulgando en fervor
con todo lo que antes ardió, cuya memoria
ceba el aire y me aviva,
ardida como voy,
sé que ardiente me debo mientras me aguante el alma.

Ya no sé si me queda
un pálpito,un sollozo, un latido ,un temblor
una brizna de piel
sensitiva ,capaz
de vibrar y ser música
con la que alimentar la eterna incandescencia
que el existir me pide.

Hoy vengo como ardida.

Y en busca de algún pozo
donde la nieve anida y es fría hasta el espasmo.

Tus labios por ejemplo.

Toda una eternidad sé que podría
flamear sobre la vehemencia
de su espiritosa quemadura,
ensimismada en su arrebatamiento.