jueves, 27 de abril de 2017

Lo indefinible

No quieras saber nunca
cómo nace el misterio,
quién teje con paciencia los asombros,
de qué se nutre el júbilo,
en qué parajes ténebres encuentra
su limo más feraz la fantasía.

A cada corazón le cabe un nido
poblado de rapaces,
y un naufragio que sirve a los caprichos
de impúdicas sirenas.
Tarde o temprano
cualquier alma se entrega a la cadencia
de voces submarinas
y se abandona al éxtasis del vuelo.

Arder rozando el Sol se vuelve entonces
un grito imperativo.
Poco importa el que luego
florezcan torbellinos de cenizas.
Su soplo hará cosquillas
sobre la planta inerme de las hojas
y las hará bailar, acompasadas,
una danza ritual de podredumbre.

Luego vendrá la lluvia.

Sobre la espalda absorta de la tierra
desgranará, incansable, letanías
bendiciendo que llegan
las horas del sosiego.

Retazos de certezas,
deshilvanados sueños,
intuiciones…
un pulso, un parpadeo, una nostalgia
que no hallan su razón.
Es todo lo que tengo. A mí me basta.
Tú no me pidas más.

Lo siento, no sabría
desentrañar la esencia de esta música.

Se llega sin un ruido
a ratos y me habita.

Llamémoslo sorpresa.


Es , por definición , lo indefinible.