lunes, 24 de abril de 2017

Poema antiguo



Leo un poema antiguo

Habla de lo de siempre
de fracasos,
de sueños incorruptos no cumplidos,
de anhelos, de utopías,
de ojos gavilanes que miran a lo lejos,
de ruidos  intestinos
de pérdidas, de ausencias...

De esperanzas
cansadas de esperar

De rosas que no llegan a pinchar con su espina
a la mano que aguarda,
de subterráneos ríos , sarpullidos volcánicos
bajo la piel pacífica,
de años que se pasan cultivando la herrumbre
sobre las santas piedras del hogar
y cebando sus pozos
con las bilis más negras.

Discurro distraída entre sus líneas
mientras suena en la radio
un bolero del tiempo de los godos
plagado de traiciones y de olvidos.

Ya digo...Lo de siempre.
La música sabida que acuna en su regazo
nuevas pasiones con palabras viejas

*****

Leo un poema antiguo...
Lo cierto es que hoy no tengo,
pocas ni muchas de escribir....

Acaso debería,
siempre hay algo
que  pide atestiguarse lo más prolijamente:
el sarcasmo que sobra,
la caricia que falta,
el amor que se pudre
macerado en rutina con tanta devoción.

Sí, lo sé,
cada día que llega nos sorprende
con la miseria a estreno que exige ser narrada
pero acaso
serviría de algo que lo hiciera...

Leo un poema antiguo
que el corazón, de tanto recitarlo,
se sabe de memoria .

Al declamarlo suena desmadejado y triste
manso como la lluvia
que cae a medianoche sobre el agua
y apenas si se siente,
ni agita casi el sueño tranquilo de los justos
o los que están cansados,
en cambio nos envuelve a los insomnes
en una nebulosa grisácea y melancólica
que nos devuelve al mundo conocido del útero materno
y a ratos nos serena.

Hoy,
en el equilibrio sobre el límite
en el que se diluyen y que se funden
el desaliento y la laxitud,
fue a caerme en las manos este poema antiguo
que cuenta, repitiéndose,
eso que yo ni tengo más ganas de contar.

Voy a ahorrarme el trabajo...
Total...,
¿quién va a saberlo...?

Son los mismas pequeñas catástrofes del alma .

Solo es cambiar la fecha.