viernes, 7 de abril de 2017

Discreción

Soneto tras soneto me voy desmigajando
la carne que guardaba la flor de sus sentires
y que pétalo a pétalo a un rito de decires
sin saber el motivo se acaba consagrando.

Me siento tan desnuda... por favor, no me mires,
presiento que tus ojos me están analizando
mis porqués y mis cómos. El para qué ,el cuándo
y hasta dónde me exprimo mis rancios elixires

No quieras adueñarte de todos mis secretos,
respétame el misterio del centro de la llaga
que infringe al alma virgen la luz concupiscente.

Desde siempre el milagro se muestra a los discretos,
conocen que el tacto tras el cristal no estraga
la tersura perfecta del aire transparente.

Si eres obediente
prometo deslizarme al borde de tu oído
en pago y susurrarte un blues dolorido.