lunes, 3 de abril de 2017

Fragilidad


La tarde está aburrida.
Fisgo por la ventana
y no veo trajín ni distracción alguna.

Miro el revoloteo del pájaro en la rama,
alegre, descuidado, parece que disfruta,
de poder seguir vivo, ajeno a que la escarcha
despacio va cubriendo la punta de sus plumas
de una leve película depredadora y blanca.

Parece tan feliz,
absorto en su aventura
de buscar el tesoro de una lombriz rosada...
cualquier mínimo hallazgo
celebra con su pura
voz de soprano lírica improvisando un aria.

Esa fragilidad, prodigiosa y minúscula
consigue removerme los cimientos de alma

Yo, que lo tengo todo
esta vida segura,
en el refugio cálido
y grato de mi casa,
cuyos muros alejan
amenaza y luchas
del mundo, sin embargo
me siento desdichada .

Él llena su presente
de lúdica hermosura
que le regala al aire,
aunque no tiene nada.

Ser hombre y conocerte cautivo de la duda
de qué será de ti el día de mañana,
deudor de tus certezas
sabiendo que en la tumba
habremos de ser todos
cenizas olvidadas.

Ser barro y lucidez,
soberbia mezcla oscura,
es lo que nos aboca a sofocar las lágrimas.