viernes, 7 de abril de 2017

Ensoñaciones

Hay veces que la vida decomisa
el tiempo y su latido se adormece,
hasta que agazapándose en la brisa
arriba un aleteo que estremece

Del desapego hastiado en que se escuda,
cautiva del rumor, se desguarnece
y el mundo llega a ser sorpresa muda
al ver de la manera en que florece

Vuelve- ! Ay!-, sin quererlo, hasta la rosa
que se ignora poema y se deflagra
perfecta en su obviedad de aroma y raso

Y acepta resignada la dudosa
dignidad de ser cáliz que consagra
alma de luz y carne del ocaso.


Menos mal que regresa en breve al paire
del olvido benéfico del aire.