miércoles, 19 de abril de 2017

Ahí, tan cerca, el mar


Ahí, tan cerca, el mar.

Puedo sentirlo
lamerme con su lengua de salitre
despacio los costados.

Y como su canción iridiscente
de caracola y nácar
sin un desmayo acuna mi desfallecimiento.

!Levántate y navega!
Alto y claro me dicen graznando las gaviotas.
Pero es que abruma tanto en las velas sin brisa
el peso del silicio que a fuerza de costumbre
se me adhirió a la piel...

De no ser por su lastre
acaso olvidaría que vengo ya de vuelta
de todos los naufragios.

Ahí, tan cerca, el mar...
a medianoche
una luna ladina se desvive
en tender sobre él su cepo de hojalata
¿ Quién piensa en los ahogados?
¿ Es que habrá quien no diese
la mitad de las horas que le quedan
por dormir y soñar sobre su lecho
todo espuma ilusión e infinitud?


Ahí,
ahí,
tan cerca , tan lejano ,
espejuelo y abismo,
promesa de aventura,
tentador
el mar,

Yo aquí , varada.

De amanecida
todo a mi alrededor se vuelve un líquido
temblor azul , como un largo sollozo
con que una voz me llama, al tiempo que se duele
por tanta indiferencia.

Ahí, tan cerca el mar...

No sabrá nunca
con que cruel eficacia me va desmigajando
el alma su rumor.

Cómo habré de entregarme a su deriva
voluptuosa y fatal .

Y entre sus brazos
descansaré en silencio cumpliendo mi destino
de ser eternamente arena enamorada.