domingo, 16 de abril de 2017

Tiempo de vivir, tiempo de morir

Hay tiempo para todo.

Para andarse
perdiendo por las ramas
en busca de una esquirla
del último cometa vagabundo,
para ahogar el dolor cantando en alto
o regar a placer las siemprevivas

Para cebar anzuelos...
para esperar que piquen las quimeras
que brillan en el fondo tentador
del este río revuelto y sin retorno
que suele ser la vida.

Para pescar el último
lucero que se ha ahogado.

Para desesperarse.

Para reconciliarse con el incomprensible
absurdo de existir
contemplando un ocaso frente al mar
mientras Philippee Jaroussky borda un aria.

O para decidir que su profunda
herida es suficiente.

Que ya toca morir.

A ser posible, en paz.

Si es que te dejan.