domingo, 16 de abril de 2017

Lluvia a deshora





Siempre

llueve dentro de mí.


Siempre me invade

la vaga sensación de haber nacido

para habitar en cumbres borrascosas.


Detrás del cristalino

se deslizan, con esa mansedumbre

que da la aceptación,

regueros que dibujan una cartografía

de afligidos paisajes .


Los ojos se me inundan de tristezas.


Mi alma es ese campo

de trigo ya en sazón,  a la que rondan

tantos y tan fogosos temporales

como amapolas tiene.


Solo pido que escampe

antes de que diluvien los guijarros


Antes de que perezca

ese pájaro chico, de plumas ya empapadas,

que tirita en la jaula en que malvive

sin querer escapar.


De sobra sabe

que sin su canto se impondrá el reinado

de la lluvia a deshora.



Y que el ancho páramo del pecho

lo poblará un rumor desangelado

de infinita orfandad omnipresente.